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El agua también contribuyó a forjar la historia de Caaveiro

Publicado: 23 Sep 2012, 19:31
por serba
"A Capela - El agua también contribuyó a forjar la historia de Caaveiro"

P.C.C. Ferrol

Alguien podría pensar que después de diez años de estudio e investigación como fueron los que la Diputación ha empleado en el caso de Caaveiro no habría nada nuevo. Sin embargo, lejos de toda realidad. Para su tesis doctoral en la facultad de Historia del Arte de Santiago, el arquitecto técnico, ingeniero de Edificación y jefe de la sección de Arquitectura en la administración provincial, José Yáñez Rodríguez, ha encontrado en las construcciones de agua vinculadas al monasterio suficiente argumento para salvar con éxito la prueba académica. De hecho, José Yáñez ha sometido a un primer test los contenidos del proyecto en el que ha venido trabajando en los últimos años.

El resultado ha sido alentador. El autor del trabajo “As Construccións da auga nun refuxio para el espíritu: O Mosteiro de Caaveiro” también ha sido el ganador del premio Ferro Caaveiro en su pasada edición.

A partir de una visión más doméstica que espiritual, el investigador da a conocer una serie de edificaciones que proporcionaron un servicio tan fundamental como el del agua a unos moradores que, además de orar, también supieron aprovechar los recursos y las posibilidades que ofrecía el territorio para el autoconsumo. Al margen de las curripas –construcciones para el almacenamiento de castañas– y del tradicional hórreo para conservar cereales y alimentos, en Caaveiro existieron y todavía hoy existen, unas estructuras que fueron indispensables para acercar el agua, almacenarla y utilizarla como fuente de energía para moler el grano o domar el hierro. Orientado cara al norte, a media ladera, sitúa José Yáñez el manantial del que parte un cauce realizado en piedra por el que el agua discurre con una pendiente uniforme. El canal tiene un recorrido total de 136 metros, de los que, a excepción de unos 30, todavía se conservan. Un depósito situado a escasos metros de la “casa do forno” –hoy convertida en centro de recepción de visitantes– garantizaba el suministro para los habitantes del cenobio. La construcción de esta infraestructura data del siglo XVIII. En este momento de la historia de Caaveiro es en el que también hay que situar la realización de la fuente, cuya ejecución debe acreditársele a los canteros Domingo Núñez y Francisco Seoañez y que, si bien en otra época el investigador la sitúa en la parte posterior de la casa ya citada, hoy se localiza al final del camino de Pousadoiro, en la entrada del puente sobre el río Sesín.

El cambio de ubicación obedece a un decisión adoptada por el último propietario de Caaveiro antes de que el lugar fuese adquirido por la Diputación de A Coruña, Pío García Espinosa. La realización de la fuente, según documentación consultada por Yáñez, costó “más quinientos y tres reales y ocho más”.
A escasos metros de este último elemento etnográfico se encuentra el molino, conocido todavía hoy como “do convento”. De la construcción original solo queda una de sus plantas y las ruinas de otra, así como el canal de abastecimiento y la presa para el desvío del río. Se trata de un molino de rueda motora horizontal o “rodezno”, una de las técnicas más habituales entre las moliendas gallegas.
La ejecución de esta construcción fue anterior al año 1.694, según los testimonios de reparaciones y las cuentas recogidas en los libros de fábrica del monasterio.

En base a las estructuras que han quedado como testigo de la presencia de la aceña en el lugar, el jefe de la sección de Arqueología de la Diputación se atreve a señalar que se trataba de un molino de doble muela sin vivienda, que había sido fabricado a base de piedras de losa de la zona y que previsiblemente su cubierta era a dos aguas, realizada con piezas de pizarra y sujetas al armazón de madera mediante tornos o “aguieiros”, que es así como se conocen estas piezas en la comarca del Eume. Lo que todavía hoy permanecen inalterables y en lugares bastante visibles son las marcas con la que los canteros identificaban el trabajo realizado.

Doce son en este caso las señales que situadas en la puerta principal, en los vanos y ventanas dejan constancia de una obra bien realizada. También Caaveiro siempre permanece en la memoria de las personas que lo visitan.

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"A Capela. La siderurgia hidráulica llegó a la zona del Eume a finales de siglo XVIII"

P.C.C. Ferrol

El origen del uso del agua para el tratamiento del hierro hay que atribuírselo a los vascos, al menos en lo que se refiere a España. Es un sistema del que se tiene constancia desde el siglo XIII, si bien la siderurgia hidráulica no llegaría a la zona del Eume hasta quinientos años después.

La construcción vinculada al cenobio hay que situarla en el lugar de Machuco, en la parroquia de Cabalar del municipio de A Capela, y ahora está en desuso. Se trata de una estructura realizada a base de piedra de cantería.

En ella, y mediante un dispositivo bastante sencillo, la fuerza del agua activaba una rueda cuya función no era otra que la de estirar el hierro, una vez que el metal había adquirido una determinada temperatura en la correspondiente fragua.

Sobre esta edificación, tal y como recoge el investigador José Yáñez Rodríguez en el estudio realizado sobre las construcciones de agua en Caaveiro , cabe recordar que el Plan de Recuperación de la Arquitectura Popular de la Diputación A Coruña detuvo su deterioro. Sin embargo, al final, el paso del tiempo ha conseguido dejar su huella en una estructura que todavía hoy sigue pendiente de una intervención integral.
En su día, el precio de las obras había sido cuantificada en 184.000 euros y el plazo de ejecución no excedía de los seis meses.

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