Estimados congéneres,
Deseo poner en conocimiento de los participantes de este foro una situación que me sorprendió en el proceso de búsqueda de información familiar.
Una de las fuentes a las que recurrí en la investigación amateur de mis raíces ancestrales, es la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días (Mormones), que posee un link en el sitio de Xenealoxia, y que felizmente dispone de un Centro de Información Familiar en el mismo barrio donde resido, en Buenos Aires. La información genealógica que allí brindan es sumamente valiosa tanto por su cantidad como por su calidad y se extiende a muchos países del mundo, según pude constatar. La atención brindada es seria y profesional, exenta de perturbaciones místicas. Encontré allí respuesta -limitada, naturalmente- a diversas incógnitas sobre circunstancias acontecidas entre el SXVIII y el XX y localizadas en España, (Extremadura y País Vasco) Argentina, Uruguay y Hungría.
Sin embargo y lamentablemente, no pude obtener ningún dato correspondiente a Galicia, de donde provienen la mayor parte de mis antepasados por vía materna, debido a la persistente falta de acuerdo entre las autoridades responsables de los archivos eclesiásticos y la institución religiosa mencionada, según información recibida de los últimos. Ignoro cuál es el papel de las Autoridades Civiles de Galicia en esta cuestión, que debiera terciar defendiendo el derecho a la libre información y que afecta al menos a gallegos y sus descendientes, cual es mi caso.
Esta circunstancia me lleva a poner en conocimiento del foro algo que quizás sea bien conocido, comprendido y aceptado por la mayoría y que, por ser ajeno a la disciplina genealógica o lejano al suelo gallego, ignoro crudamente. De todos modos, bueno sería recibir la valiosa y apreciada opinión o aclaración de los participantes de este sitio, que espero. Debo aclarar que no me mueven sentimientos religiosos de ninguna especie, aunque priorizo la superación a las restricciones al conocimiento en todas sus modalidades por encima de particulares posicionamientos religiosos, ya que considero reprobable toda forma de censura por constituir un freno básico a la evolución de la cultura y a la libertad del hombre.
Los saludo con la mayor consideración,
Rómulo
(Nota de Cruzul: Editado para legibilidad caracteres.)
[ Esta mensaxe foi editado por: Cruzul on 09-11-2003 15:11 ]
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Romulo
- kruzul
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Hola Rómulo:
Cuando la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días (Mormones) llegó al acuerdo de microfilmación con los distintos obispados incluyeron una clausula restrictiva para el libre acceso al público (no sé si de 50 años en todos los casos). Esto no lo llevan a rajatabla todos los obispados, dándose el caso de que algunos si están disponibles. Otros como el caso de San Sebastián que si lo estuvieron, volvió a restringirse al producirse "roces".
El pasado año Dora Dixon (El Anillo de Genealogía Hispana) estuvo moviendo el tema desde el Foro de Genealogía Española, y creó una lista en Yahoo (Petición) para tratar de buscar una salida entre todos los interesados. Para más detalles mira en <a href="http://www.elanillo.com/peticion.shtml" target="_blank" target="_new">http://www.elanillo.com/peticion.shtml</a> . Actualmente el proceso se ha detenido por no encontrar salidas viables.
Esto último podría representar la parte civil, pues la autoridades, también civiles no intervienen, a no ser el caso de Euskadi (Pais Vasco) en que laa administraciones civil y religiosa han llegado a un acuerdo (presupuestos) para la total digitalización y posterior puesta en línea.
Mi opinión personal, es que el tema no se reconducirá de forma satisfactoria para los investigadores, hasta que la Iglesia Católica, tenga su propia infraestructura digital, ya que a algunos sectores no les gusta que la otra iglesia (mormones) se beneficien (aunque sólo sea publicitariamente) de la difusión de unos fondos que custodian ellos.
Las autoridades civiles por supuesto que deben tener un papel importante, pero eso recibe el nombre de Presupuestos, y estos suelen manejarse según criterios muy discutibles, y la repercusión "social" de las inversiones. Digamos que la llamada "masa crítica" que podría invertir la situación es hoy por hoy muy insuficiente.
Insisto en que se trata de mi opinión.
Saludos:
Ricardo Lago
Cuando la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días (Mormones) llegó al acuerdo de microfilmación con los distintos obispados incluyeron una clausula restrictiva para el libre acceso al público (no sé si de 50 años en todos los casos). Esto no lo llevan a rajatabla todos los obispados, dándose el caso de que algunos si están disponibles. Otros como el caso de San Sebastián que si lo estuvieron, volvió a restringirse al producirse "roces".
El pasado año Dora Dixon (El Anillo de Genealogía Hispana) estuvo moviendo el tema desde el Foro de Genealogía Española, y creó una lista en Yahoo (Petición) para tratar de buscar una salida entre todos los interesados. Para más detalles mira en <a href="http://www.elanillo.com/peticion.shtml" target="_blank" target="_new">http://www.elanillo.com/peticion.shtml</a> . Actualmente el proceso se ha detenido por no encontrar salidas viables.
Esto último podría representar la parte civil, pues la autoridades, también civiles no intervienen, a no ser el caso de Euskadi (Pais Vasco) en que laa administraciones civil y religiosa han llegado a un acuerdo (presupuestos) para la total digitalización y posterior puesta en línea.
Mi opinión personal, es que el tema no se reconducirá de forma satisfactoria para los investigadores, hasta que la Iglesia Católica, tenga su propia infraestructura digital, ya que a algunos sectores no les gusta que la otra iglesia (mormones) se beneficien (aunque sólo sea publicitariamente) de la difusión de unos fondos que custodian ellos.
Las autoridades civiles por supuesto que deben tener un papel importante, pero eso recibe el nombre de Presupuestos, y estos suelen manejarse según criterios muy discutibles, y la repercusión "social" de las inversiones. Digamos que la llamada "masa crítica" que podría invertir la situación es hoy por hoy muy insuficiente.
Insisto en que se trata de mi opinión.
Saludos:
Ricardo Lago
INFORMACION CONDICIONADA
Hola Ricardo:
Agradezco tu amable respuesta. La lectura de parte del material publicado en el sitio http://www.elanillo.com/peticion.shtml y tus comentarios me dan una idea aproximada de la dimensión de la restricción a la información a la que nos encontramos sometidos.
Las justificaciones contenidas en las respuestas de los obispados a las peticiones realizadas podrían ser contemporáneas a la Santa Inquisición y parecen ser aún funcionales a sus principios. Una espera de 50 años, por ejemplo, tiene para la habitual expectativa de vida de los humanos, el mismo valor que si me dijeran, por ejemplo 7.500 años. Tampoco resulta compatible con el concepto de “acceso libre y gratuito” la condición impuesta para realizar una consulta a archivos que quedan a doce horas de vuelo intercontinental respecto del lugar donde nací y resido. Especialmente porque esos archivos, al contrario de lo que afirman, no contestan consultas por medios postales o electrónicos. Me resulta arrogante, arbitraria y despótica la condición impuesta por uno de esos obispados exigiendo identificar a la persona solicitante previamente a permitir de consulta de la documentación de marras. Quienes padecimos dictaduras, sabemos que ello implica necesariamente la existencia de listas negras.
La antigua y universal falacia que asegura que quienes esconden información, acumulan poder, permanece aún vigente. En realidad debería entenderse que la barrera impuesta permite al sátrapa imponer la satisfacción forzada de particulares beneficios, lo que es al menos, poco ético. La información histórica debe ser patrimonio de la humanidad y no del guardián del archivo. Siento que esta situación nos transforma en rehenes en una confrontación por la captación de fieles, operación que debiera limitarse únicamente al campo de la estricta conciencia individual. Aunque creo también que la estrategia tiene objetivos implícitos más extensos.
Aunque no descarto nada, no me parece efectivo esperar que la Iglesia decida digitalizar estos archivos, aún disponiendo de inciertos fondos del Estado Civil. Dudo porque su implementación puede llegar a medirse con la vara temporal de estas instituciones, cercana a la eternidad. Además, ¿para qué digitalizar si las respuestas de importantes funcionarios eclesiásticos demuestran que existe poca predisposición para informar de manera masiva e irrestrictamente?
Queda entonces preguntarnos por el papel de la Autoridad Civil como actor institucional, distinto de los actores sociales organizados en asociaciones civiles o no (nosotros)
¿Qué hacer?
Te saluda cordialmente,
Rómulo
Agradezco tu amable respuesta. La lectura de parte del material publicado en el sitio http://www.elanillo.com/peticion.shtml y tus comentarios me dan una idea aproximada de la dimensión de la restricción a la información a la que nos encontramos sometidos.
Las justificaciones contenidas en las respuestas de los obispados a las peticiones realizadas podrían ser contemporáneas a la Santa Inquisición y parecen ser aún funcionales a sus principios. Una espera de 50 años, por ejemplo, tiene para la habitual expectativa de vida de los humanos, el mismo valor que si me dijeran, por ejemplo 7.500 años. Tampoco resulta compatible con el concepto de “acceso libre y gratuito” la condición impuesta para realizar una consulta a archivos que quedan a doce horas de vuelo intercontinental respecto del lugar donde nací y resido. Especialmente porque esos archivos, al contrario de lo que afirman, no contestan consultas por medios postales o electrónicos. Me resulta arrogante, arbitraria y despótica la condición impuesta por uno de esos obispados exigiendo identificar a la persona solicitante previamente a permitir de consulta de la documentación de marras. Quienes padecimos dictaduras, sabemos que ello implica necesariamente la existencia de listas negras.
La antigua y universal falacia que asegura que quienes esconden información, acumulan poder, permanece aún vigente. En realidad debería entenderse que la barrera impuesta permite al sátrapa imponer la satisfacción forzada de particulares beneficios, lo que es al menos, poco ético. La información histórica debe ser patrimonio de la humanidad y no del guardián del archivo. Siento que esta situación nos transforma en rehenes en una confrontación por la captación de fieles, operación que debiera limitarse únicamente al campo de la estricta conciencia individual. Aunque creo también que la estrategia tiene objetivos implícitos más extensos.
Aunque no descarto nada, no me parece efectivo esperar que la Iglesia decida digitalizar estos archivos, aún disponiendo de inciertos fondos del Estado Civil. Dudo porque su implementación puede llegar a medirse con la vara temporal de estas instituciones, cercana a la eternidad. Además, ¿para qué digitalizar si las respuestas de importantes funcionarios eclesiásticos demuestran que existe poca predisposición para informar de manera masiva e irrestrictamente?
Queda entonces preguntarnos por el papel de la Autoridad Civil como actor institucional, distinto de los actores sociales organizados en asociaciones civiles o no (nosotros)
¿Qué hacer?
Te saluda cordialmente,
Rómulo
Romulo




