El procurador Gregorio de Cernadas, hidalgo de la Casa de Borrifáns y vecino de Betanzos, elevaba una súplica al Capitán Don Gregorio Rico, Corregidor de la ciudad, el 8 de Marzo de 1613, para que interviniera contra el maestro armero Gregorio Méndez, por haberse apropiado de dos espadas y una daga que le había llevado para arreglar y limpiar “y despues que se las entregue xamas se las pude sacar de las manos“.