http://www.lavozdegalicia.es/noticia/ca ... 2C6997.htmLa escenificación bélica se hizo algo larga y le faltó ensayo previo
E. Eiroa
Cee / La Voz 22 de julio de 2012 05:00
Hay que decir, que no es poco, que el Desembarco de Corcubión, la recreación de la batalla entre los locales y las tropas del arzobispo Rodrigo Luna que tuvo lugar en 1457, empezó puntual.
A las once en punto las tropas invasoras, antorcha en mano, salían del antiguo muelle de carbones con rumbo a Quenxe a tomar la villa por orden del arzobispo compostelano.
La verdad es que ni los invasores ni los defensores de las tierras de los Moscoso tuvieron mucho trabajo. Un rato después se enzarzaron en la correspondiente batalla sobre la arena, con profusión de caballos al galope y música de fondo de la que Hollywood pincha en películas de época. Pero fue breve y a las tropas les tocó, casi sin llegar a la primera sangre, convertirse en público.
La voz en off iba narrando el embrollo. Por un lado el malvado capitán Caamaño, por el otro el valiente escudero Gomes de Rioboo. Ambos retándose y personalizando en ellos la guerra.
La batalla se centró durante un buen rato en esos dos personajes que se dedicaron a probar sus muchas cualidades pasando distintas pruebas al galope. Coger aros, lanzar la jabalina -a unas dianas que no paraban de caerse- y pasar con sus bestias entre llamas.
El paseo marítimo de Quenxe se llenó de público para contemplar el desarrollo de los acontecimientos. «Mira, y esto qué es», preguntaba con inconfundible acento madrileño un turista en un local de hostelería del entorno. «Unos caballeros que pelan en la playa», le resumía una empleada desde la barra rebautizando, no sin razón, lo que nació como una interpretación libre de una batalla histórica.
El narrador pedía «un fuerte aplauso» para Rioboo que centraba su lucha, como su contrincante, en una larga exhibición de destreza caballar. Hasta las doce menos cuarto no pusieron los caballeros pie a tierra para hacer resonar las espadas.
Entre el público, a esa hora, se escuchaba algún «mamá cuando acaba». Pronto, un rato después. Rioboo perdería la vida como un héroe, no sin antes llevarse por delante al enemigo.
Se llevaron su cuerpo muy compungidos ante las lágrimas de dona Xoana, que se quedaba sin tan fiel servidor, y remataba así el Desembarco, aplaudido al final pero «algo largo» para muchos. [...]
Rioboo venció a Caamaño y casi al público en la batalla
Rioboo venció a Caamaño y casi al público en la batalla
Poblada soledad es hoy el mundo.




